| El VIH/Sida, una hipoteca
letal
Por Gabriel Boichat
Periodista
Cuando se habla de VIH/Sida y de sus consecuencias tanto para las personas
como para los países, hay un aspecto del cual pocas veces se habla:
el costo económico de la pandemia. No sólo se trata del
dinero invertido en campañas de prevención, educación
y de acceso a los medicamentos o en investigaciones para encontrar una
vacuna. Estamos hablando de los problemas económicos en los que
se encuentran todos aquellos países que ven como una parte de su
mano de obra presente y futura desaparece junto con sus conocimientos,
comprometiendo el futuro de estas sociedades ya de por sí muy hipotecado.
El Sida está devastando países enteros del continente africano
arrasando con años de desarrollo. Según el informe publicado
por la agencia de Naciones Unidas encargada del VIH/Sida (Onusida) sobre
el estado del VIH/Sida en el 2004, en el último año han
muerto de Sida 2,3 millones de africanos y 3,1 millones han contraído
la infección. En total, 25,4 millones de infectad@s, con casi un
10% del total de su población adulta afectada.
Así la Onusida calcula que algunos países perderán
un cuarto de su fuerza laboral agraria por Sida para 2020 y se estima
que la proporción de las fuerzas laborales en Sudáfrica
y Mozambique arrasadas por el Sida será más del doble entre
2005 y 2020.
La desaparición de una proporción tan elevada de población
activa no sólo tiene consecuencias inmediatas en la economía
del país sino que también impide el desarrollo de las generaciones
siguientes al no haber podido transmitirles sus conocimientos y habilidades.
El estudio El costo económico a largo plazo del Sida: Teoría
y aplicación en Sudáfrica publicado por el Banco Mundial
en el 2003 advierte que el VIH/Sida causa daños a largo plazo a
las economías nacionales mucho mayores de lo que se pensaba hasta
el momento.
Según este estudio, muchos análisis sobre los costos macroeconómicos
del Sida no prestaban suficiente atención en cómo se crea
y puede ser perdido el conocimiento humano y el potencial de estas sociedades.
"Las estimaciones anteriores pasaban por alto el impacto del VIH/Sida
en l@s niñ@s si cualquiera de sus padres muere, cómo súbitamente
pueden quedar huérfan@s, cómo pueden quedar expuestos al
abandono escolar y cómo, de esta manera, la enfermedad reduce la
capacidad de la generación actual de transmitir sus conocimientos
y vivencias a la siguiente", explica Shanta Devarajan, coautora del
estudio.
Este anunciado colapso económico llega de la mano de tres factores
que resultan letales. En primer lugar, el Sida destruye el capital humano,
es decir, todas las experiencias y conocimientos acumulados por las personas
a lo largo de sus vidas.
Pero luego, si desaparecen los adultos, también desaparecen los
mecanismos que generan la formación de capital humano. En otras
palabras, los padres y madres no podrán explicar a sus hij@s algo
tan vital como los métodos de agricultura, y esta falta de conocimientos
repercutirá como mínimo en las dos generaciones posteriores.
Finalmente, la fuerte probabilidad de que l@s jóvenes se infecten
de VIH/Sida hace que los mismos padres no inviertan tanto en la educación
de sus hij@s, agravando aún más la situación.
Aunque no lo podamos alcanzar a imaginar, existe una situación
futura más desoladora que 3 millones de muertes al año.
Es la de tod@s aquell@s jóvenes que, huérfanos y sin haber
recibido los conocimientos necesarios para sobrevivir, se tendrán
que enfrentar a un colapso económico sin tener los medios para
afrontarlo. Aunque logren escapar del Sida, much@s seguirán muriendo,
víctimas indirectas de la pandemia.
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