| Bareback: sexo sin barreras
Por Irma Pérez Varela
Periodista y sexóloga
Nada resulta más tentador que lo prohibido.
Ése es quizá el mayor atractivo del Bareback, término
anglosajón utilizado principalmente entre hombres que tienen sexo
con otros hombres (HSH), para denominar al sexo anal realizado entre dos
(o más) personas anónimas o compañeros casuales sin
el uso del condón. Literalmente, su traducción sería
"montar a pelo o sin silla" y es por ello que también
se utiliza entre parejas heterosexuales para hacer alusión a relaciones
sexuales penetrativas sin condón de por medio.
No usar el condón, no por olvido, accidente o desconocimiento sino
como elección, es una de las tantas vertientes que presenta la
lucha contra el SIDA. El Bareback no es algo reciente, el portal Anodis
(www.anodis.com) documenta
al respecto que desde 1996, en un artículo publicado por el New
York Times Sunday Magazine, se describe el surgimiento del Bareback.
Desde entonces a la fecha sus adeptos han ido en aumento.
La primera vez... sin condón
Las nuevas generaciones han visto sumarse a la prohibición de las
relaciones sexuales por cuestiones de índole moral y embarazo,
la de enfermedad. Lo “malsana” que puede llegar ser una relación
sexual ha sido muy bien aprovechado para campañas de miedo. Miedo
que, según los expertos, los Barebackers han traspolado a tentación
y deseo para combatir el temor.
La emoción de una primera relación sin protección
puede resultar, para algunos, equiparable a la iniciación sexual.
Pero no es ésta la única razón, los argumentos para
optar por el Bareback son tan diferentes como las personas que lo practican
y van desde la negación a que se pueda contraer una enfermedad
mortal, porque así se cree o porque no se tiene información;
la rebeldía; el ejercicio libre de su sexualidad (asumen el condón
como una imposición); hasta el mero placer que las relaciones de
piel a piel representan.
De primer mundo
Cabría cuestionarse el papel de los laboratorios, principales beneficiarios
de esta “moda”, ya que no sería la primera vez que
se “crea” una necesidad de consumo. A fin de cuenta, los medicamentos
son productos altamente redituables y fue en países de primer mundo
en donde casualmente surgen los Barebackers, ¿consumidores con
capacidad de compra?
Pero independientemente de que haya habido un detonador o bien de que
se trate de un sentimiento latente que “salió del closet”,
cada vez más hombres de todo el mundo se muestran atraídos
por el sexo sin protección, lo cual plantea un nuevo abordaje de
la lucha contra el Sida entre HSH (hombres que tiene sexo con hombres),
mismo que tendrá que obedecer a nuevas necesidades.
Una de ellas el de la profilaxis pre-exposición, es decir, el uso
de antirretrovirales (tenofovir/viread) antes de una relación sin
condón, prácticas que se están generalizando en la
comunidad gay.
Advertencia: ¡ningún condón
permitido en este sitio!
Exclusivo, no censurado, ningún condón… se
lee de entrada al ingresar al primer sitio de los 175,000 que aparecen
después de teclear “chats bareback ” en el buscador
de internet. En alguna página aparece 40.224 miembros activos
y entre material explícito y con mensajes sugerentes, se despliegan
los perfiles de los allí inscritos; y así entre la edad
o el signo zodiacal, aparece un rubro más en los formatos: “Preferencia
a pelo:”; en algunos perfiles se puede leer “no especificado”;
sin embargo, las opciones de “preferido” y “preferido
no requerido” son las que abundan.
La red, lugar de todo lo habido y por haber, oferta sitios en los que
se ofrece algo más que placer, allí coinciden los bug
chasers (cazadores del bicho) -barebackers que buscan ser infectados-
y también quien tiene The Gift (el regalo) -el VIH- y los Gift
givers (dadores del regalo) que lo quieren “compartir”
.
Ser tan atractivos y accesibles como el Chat en donde se liga, utilizar
un lenguaje claro y brindar alternativas que contemplen el uso del condón,
pero también prácticas de menos a más posibilidad
de transmisión. Internet es una herramienta efectiva en este rubro.
Ante una situación tentadora, una tentación mayor.
Riesgo de estigmatización
Desde la aparición del virus causante del Sida, quien no utiliza
condón es señalad@ con dedo de fuego, pero estigmatizar
no es el camino, la pandemia del VIH/Sida lo ha dejado claro durante todo
este tiempo. Sin el prejuicio, ni la censura propios del que no entiende
la diversidad de conductas en el ser humano, es posible recapitular las
deficiencias que se han tenido en la lucha contra el Sida y enriquecer
las opciones teniendo en cuenta la necesidad de nuevos niveles de protección.
Asimismo, son indispensables estrategias para poder llegar de forma respetuosa
y clara hacia los usuarios del bareback.
Ahora sabemos que con información no basta y que nadie puede quedar
excluido en esta lucha:
• Padres y maestros que depositan en hijos y pupilos las ideas equivocadas
que sobre la sexualidad arrastran y en muchos de los casos el silencio
como respuesta a la necesidad de información de niños y
jóvenes que tarde que temprano encontrarán respuestas, aunque
sean equivocadas.
• Campañas en medios de comunicación sin un lenguaje
ni mensaje claro, en donde “se medio dice”, “se medio
orienta” propiciando malos entendidos.
• El uso del condón y la protección sin el respaldo
o antecedente de una educación sexual de calidad que ayude a asumir
esa información como herramienta al momento de ejercer nuestra
sexualidad no ha dado los mejores resultados. Hoy, como hace 20 años,
las personas tienen las mismas dudas y temores sobre el VIH/Sida, pero
los malos entendidos se han potenciado, ¿para qué usar condón,
si ya existen muchos medicamentos que te ayudan a estar bien?
Según Oscar Wilde, “la mejor manera de librarme de la tentación
es caer en ella”. El bareback es una tentación que puede
significar un costo muy alto: vivir con VIH/sida. Pero finalmente es una
decisión personal.
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