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Contacto anal
Una zona de placer
Por Santa Ortega Gutiérrez*
Sexóloga y sexoterapeuta
Hay muchas razones por las que el sexo
anal es visto con rechazo. Se le ha etiquetado como un acto “desviado
y antinatural” muy probablemente porque es un acto no-reproductivo
cuya único fin será entonces el placer, lo que va en contra
de la postura de muchas religiones para las que el acto sexual debe tener
como única finalidad la procreación.
Por otra parte, también existe una actitud negativa
hacia ciertas partes del cuerpo y el ano tradicionalmente se relaciona
con la defecación, con lo sucio y los desechos. También
las relaciones anales son consideradas como relaciones de poder, expresión
de dominación y sumisión.
Sin embargo, el ano puede ser una zona extremadamente
erógena, pues dentro de éste se encuentran muchas terminaciones
nerviosas, por lo que su estimulación tanto en varones como en
mujeres puede resultar muy placentera. Además, la tonicidad normal
del esfínter anal permite una mayor fricción del pene y
en consecuencia un aumento de la sensación placentera en el varón,
cuando éste es el que penetra.
El sexo anal no es una práctica exclusiva de los varones homosexuales,
aunque así se ha pensado frecuentemente, idea que ha limitado el
que varones heterosexuales opten por ella. Se trata más bien de
una alternativa que eligen y disfrutan muchas parejas como una forma de
incorporar variedad al repertorio de prácticas sexuales. Y esto
es independientemente de su preferencia sexo-genérica, es decir,
puede haber estimulación y penetración de varón a
mujer y también de mujer a varón, con el uso de los dedos
o algún vibrador, y de mujer a mujer de la misma manera. Muchos
varones disfrutan del sexo anal porque a través de él se
logra la estimulación de la próstata.
Tanto la incidencia como la frecuencia del coito anal han aumentado de
manea notable o quienes lo practican lo reconocen ahora más abiertamente.
Las revisiones de las investigaciones de Kinsey (1948), hechas por Gebhard
y Johnson, indican que 10% de las parejas matrimoniales estadounidenses
habían practica el coito anal alguna vez; Hunt (1974) encontró
que casi una cuarta parte de los matrimonios menores de 25 años
habían tenido esta experiencia en el año anterior a la encuesta,
y que un poco más de la cuarta parte de los matrimonios menores
de 35 años habían practicado la estimulación lingual
del ano alguna vez. Hite (1976) reportó que alrededor de la mitad
de las mujeres de su muestra disfrutaban el contacto anal: cerca del 4%
preferían sólo el acto anal, aproximadamente el 30% preferían
la penetración con el dedo, y 30% la penetración con el
pene. La investigación realizada por Heli Alzate en estudiantes
universitarios/as colombianos/as, con una edad promedio de 23 años
y con experiencia coital vaginal, muestra que el 25% de los varones y
el 21% de las mujeres han practicado el coito anal.
Una forma de iniciar con esta práctica es auto-explorando progresivamente
el ano, primero su sensibilidad externa y después realizando una
estimulación más directa. Puede hacerse manualmente o con
juguetes sexuales. Esto permite tener un mayor auto-conocimiento y una
vez familiarizado/a con estas sensaciones se puede comenzar a experimentar
con la pareja, lo que facilitará el poder disfrutarlo.
Algunas de las recomendaciones que se pueden hacer son:
? Usar condón (ya los hay especialmente para
el sexo anal), guantes de látex o dedales
? Utilizar suficiente lubricante a base de agua para facilitar la penetración
? Jamás penetrar la vagina o la boca después de haber penetrado
el ano para evitar cualquier tipo de infección
? Procurar un estado de relajamiento a través de besos, caricias,
acercamientos suaves y graduales en el área anal
En este punto se vuelve muy importante la paciencia
y la comunicación entre la pareja, donde pueda hablarse de cómo
van siendo las sensaciones, qué movimientos o ritmos se desean,
etc.
El contacto anal es una expresión sexual más, a través
de la cual las personas pueden manifestar la gran capacidad de dar y recibir
placer. Es finalmente una práctica que cada pareja decidirá
a partir de la comodidad y el respeto entre cada uno/a.
* Lic. En Psicología, Esp. En Sexología,
Mtr. en Sensibilización y Manejo de Grupos. Miembro del Grupo de
Investigaciones especializadas en Sexualidad Humana del Instituto Mexicano
de Sexología y del Grupo de Estudios Avanzados en Psicología,
Sexología y Ciencias Sociales.
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