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Sexo y más...
 

STOP al rapidín
El cuerpo y su placer

 

¿Sabes cuál es el órgano sexual más importante del hombre? y ¿cuál es el más grande?

Quizá ya tu imaginación voló y tienes la respuesta a punto de pronunciarla... ¡Espera! antes de que contestes lee este artículo ya que puede ayudarte a vivir de una manera muy satisfactoria tus encuentros eróticos sin necesidad de exponerte a un embarazo no planeado ni a alguna Infección de Transmisión Sexual (ITS) como el Sida. Además te garantizamos sensaciones sumamente placenteras. ¿Te interesa?


La historia

Como en todo, la sexualidad también tiene su historia, al principio libre y erótica pero conforme las reglas de la moral y la religión, principalmente católica, comenzaron a gobernar las conciencias humanas también comenzó “el pecado”. La idea fue muy clara, las relaciones sexuales son para procrear, todo lo que esté fuera de este propósito será castigado. Así es que muchas expresiones como la masturbación, el sexo anal u oral, fueron castigadas creando una serie de mitos en torno a ellas: “si lo haces te saldrán pelos en la mano” “te volverás loco”, etc.

Sin embargo, y afortunadamente, las investigaciones han quitado muchos velos en torno al sexo y liberado un poco la expresión más saludable, pero aún hay personas para quienes hablar de sexualidad lo consideran un pecado.

También, y aunque no lo creas, el hecho de “reproducción” tenía que ver con la propiedad privada, entonces para saber si realmente la tierra que heredabas era para el hij@ legítim@, pensaron en reprimir a la sexualidad femenina. Aunque parezca cruel así es, hasta en el sensible y erótico mundo de la sexualidad, el capital y el poder están presentes. La mujer sólo sería para un hombre y sería una pecadora si se excitara con el placer sexual.

Así crecemos con miedos, culpas, temores y muchas mentiras...

Todo a su tiempo y despacito

Dejando un poco de lado esa historia que nos cuentan que la sexualidad es “pecado”, la realidad es que desde pequeñit@s comenzamos a vivirla sin tener conciencia de lo que a l@s adult@s les han dicho. Así es que l@s niñ@s manipulan su cuerpo hasta alcanzar el orgasmo, se tocan y aprenden a sentir las caricias placenteras. Todo por el simple placer de aprender.

Después de tantos manotazos por parte de sus progenitores y de tanto escuchar “no te toques ahí, es malo” “las niñas buenas no lo hacen”, comprenden, l@s más listill@s, que la masturbación sólo se hace en privado y con l@s amiguit@s cuando nadie los ve. Sin embargo, hay quienes obedientes a los gritos de su mamá o papá deciden no volver hacerlo para no ser una “niña mala”. Aunque hay que aclarar que también existe el bando de quienes lo hacen, de hecho continuamente, sintiéndose culpables pero lo hacen.

Masturbarse se hace un placer para privilegiad@s e intrépid@s pero debe ser rápido y a escondidas. Así, la historia de la sexualidad comenzará en la adolescencia con las siguientes palabras claves: pecado, procreación, rápido y a escondidas.


Contra el rapidín

En la adolescencia todo se centra en los órganos sexuales pélvicos externos, es decir, el pene y la vulva. Los chicos aprenden rápidamente a manipular su pene y llegar lo más pronto posible a eyacular, de hecho hacen concursos para ver quién lo hace más veloz y, al estilo del viejo oeste, gana quien saca más pronto el arma y dispara. ERROR.

Si a lo anterior le sumamos que también les enseñan que las caricias, el afecto y el amor son cosas de “viejas”, los varones dejan de explorar las potencialidades que ofrece su cuerpo con esa educación tan rígida de la sexualidad.

El resultado son varones que no exploran su cuerpo en cada poro de su piel, quienes todo lo focalizan a su pene y por si fuera poco, acostumbrados a eyacular a velocidad, son eyaculadotes precoces.

Por otra parte, las mujeres, contrariamente han sido educadas cargando la palabra culpa y pecado a sus espaldas. Así que en la adolescencia y juventud les es muy difícil borrarse de la mente la palabras que en toda su vida le han dicho “una mujer no lo hace”. Por ello no conoce ni sus órganos sexuales.

Si hablamos de una relación heterosexual y conjuntamos una pareja de hombre y mujer tenemos como resultado dos personas coaccionadas a no ejercer libremente su erotismo. No exploran, no sienten, no expresan. Igual con las parejas de hombres que tienen sexo con hombres sus exploraciones, por lo general, se limitan a las sensaciones que brinda sólo el pene.

Un masaje de pasión por todo el cuerpo.

El coito no es lo único ni lo más importante. De hecho primero se debe aprender a sentir todas las sensaciones de los poros de la piel y disfrutar de los sentidos en toda sus posibilidades: acariciar, saborear, olfatear, escuchar.

Con ello se consigue conocer las sensaciones de tu cuerpo y explorar el de tu pareja. Conocer qué les hace vibrar y aprender a escuchar los latidos de su corazón y sus ritmos. Además es una excelente forma de tener sexo seguro, no hay probabilidades de embarazo ni posibilidades de contraer una ITS, siempre y cuando no haya ningún tipo de penetración ya sea oral, anal o vaginal.

Piensa que entre más tiempo se le dé a un encuentro sexual existirán muchas más posibilidades de disfrutar de zonas erógenas y más espacio de goce.


Algunos consejos prácticos


• Hablen de sus emociones y sus expectativas antes del encuentro.
• Tómate tu tiempo (el más posible).
• Busca espacios en donde puedas disfrutar con tiempo –la parte trasera de un auto no ayuda-.
• Disfruten de su desnudez, primero explórense sin buscar excitarse, reconózcanse.
• En los encuentros se puede ambientar el espacio con velas aromáticas, inciensos suaves, flores para hacerlos más enigmáticos.
• Lleven algunas cosas para comer y hasta embarrar en el cuerpo.
• No llevar reloj ni cronómetro.

 
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