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Sexualidad Masculina
 

¿Cómo se enamoran los hombres?

Por Belinda Hernández
Sexóloga educadora y periodista

A veces nos hacen creer que hombres y mujeres vivimos en planetas completamente opuestos, nos dividen por colores, tallas, capacidades, estilos, moda, etc. Los hombres sienten y piensan diferente a ellas, pero ¿qué tan cierto es eso y más en las cosas del amor? ¿Tendrá sexo ese sentimiento arrollador? ¿El ser biológicamente hombre o mujer determinará la forma de enamorarte?
Algun@s creen que las cuestiones del “corazón” y del amor son “cosa de mujeres”. El amor es un estorbo que te hace vulnerable; la entrega, las relaciones afectivas no son parte de las cualidades masculinas. Sin embargo, pese a que uno se resista al enamoramiento, éste tarde o temprano se manifiesta.

Hace años la investigadora e historiadora Shere Hite sorprendió al mundo con los estudios que realizó en torno a la sexualidad masculina y femenina. Much@s fueron entrevistad@s, así que siguiendo su ejemplo en Sexualidadonline.com decidimos hacer nuestra propia investigación con datos actuales de varones latinos. Entrevistamos a varios hombres para conocer su opinión sobre su manera de enamorarse. Quizá no sorprendamos al mundo como “El Informe Hite”, pero deseamos mostrar las opiniones masculinas desde su propia voz o escritura...

“Me enamoro a plenitud, me entrego, me siento, me vivo, me comparto, pierdo piso y luego me acomodo, me ilusiono, me esperanzo, me posesiono de la otra, deseo ser única y exclusivamente de esa persona, que esa persona sólo sea para mí”.
Rubén Ibarra, 47 años, México. DF.

“Los hombres, o yo por lo menos, me enamoro cuando menos quiero hacerlo, cuando más planes tengo... nunca cuando quiero ¿será un capricho del destino? Frase célebre en Argentina.”
José Luis, Argentina.

“Enamorarse… es algo bueno mientras dura. Puede empezar con una mirada, una sonrisa, algún detalle o con tan sólo verla. Es algo que no se busca, simplemente llega, lo sientes y estás flechado. Si eres correspondido perfecto y si no ya te ch%#%&#.”
Superman, 28 años, MTY.

“Uno nunca sabe cuando se va a enamorar, es imprevisto. No piensas en que te vas a enamorar porque uno busca eso mentalmente. En ocasiones crees estar enamorado, pero cuando te enamoras lo sientes, es una sensación muy fuerte. En el momento en que ves a la persona, pasa por tu mente una película muy rápida de acontecimientos tal vez futuros, todo en medio de la embriaguez del amor. Y no le pones cuidado a esa película que detalla precisamente las cosas que te sucederán porque uno no atiende a los detalles, a lo que va a pasar, simplemente te dejas llevar, a disfrutar tu noción del enamoramiento, claro, la otra persona te comparte su experiencia y la disfrutas, es una complicidad de fiesta. Es un regocijo donde no cabe otra cosa que no sea esa persona a la que amas en ese momento hasta que no empiezan los problemas y todo se viene abajo y entra el desamor lentamente. Tampoco lo sabes, solamente lo sientes.”
Gustavo Gómez Figueras, 42 años, Monterrey.


“Creo que en general nadie puede estar seguro de lo que pasa o cómo pasa esto, simplemente te das cuenta de que estás enamorado. Creo que mucho tiene que ver la etapa de la vida de las personas para que los elementos del enamoramiento ‘actúen’ sobre alguien ya que cuantos más años tienes tus modelos o conceptos de aquello que te hace sentir enamorado se van haciendo más sofisticados y entonces ya no es lo más importante una parte física perfecta sino que buscas la parte espiritual (con todo lo que esto pueda conllevar) que te permita lograr esa sensación de bienestar que finalmente se convierte en enamoramiento.”
Salvador Flores Huerta, 41 años, Puebla.

“Los hombres no se enamoran. Los hombres (sobre todo los jóvenes) nos engañamos creyendo que nos enamoramos, pero no es más que ilusión, quizás por necesidad emocional. Las que se enamoran son las mujeres, nosotros no. Aunque uno puede llegar a establecer lazos afectivos muy fuertes y duraderos con una mujer, uno decide si los establece o no, y si los continúa o no. Pero de forma más racional y menos visceral (quiero decir emocional) como las mujeres. Ese sentimiento arrobador, perturbador, cegador, que describen las novelas y los poetas, y que llaman amor no es cosa nuestra. Y me atrevo a decir que es sólo una fantasía.”
Alfhonso, 33 años, Laredo.

“Por encima de otras características condiciona mi predisposición al acercamiento y enamoramiento la expresión del rostro, si unido a esto hay una respuesta positiva, pues...”
Manu, 61 años, Barakaldo-Bizkaia (Euskadi) España.


”Puedo contestar que es lo que me pasa a mí (bastante raramente...). Mi característica principal es que necesito mucho tiempo para enamorarme, conociendo bien la persona que me interesa. No soy de los que se vuelven loco al primer encuentro, y también, como soy muy "defensivo" conmigo mismo, me dejo llevar por los sentimientos sólo cuando veo que la otra persona tiene un interés fuerte por mí.”
Virginio, 29 años, Italia.

“Yo creo que de manera general, todos los seres humanos seguimos más o menos el mismo esquema de comportamiento cuando se trata de enamorarse. Y no me refiero a que todos vemos o buscamos lo mismo en nuestro ‘sujeto enamoratorio’, sino que de una u otra manera, siempre nos enamoramos por culpa de (o mejor dicho, gracias a) nuestros sentidos.

Por ejemplo, yo me enamoré en un principio por una atracción visual, es decir, porque la persona (ahora) amada me pareció a la vista muy agradable (su sonrisa, sus ojos, su figura, etc.). Cabe mencionar que en esta etapa yo no estaba realmente enamorado, simplemente existía un interés muy especial por esa persona. Posteriormente, los encargados de transformar ese simple interés en algo más profundo y cercano al enamoramiento fueron otros dos sentidos, el olfato y el oído. Ambos se encargaron de crear una atmósfera propicia para que la adicción a la presencia de esa persona fuera casi mortal. Claro que en esta etapa de los encuentros un poco más cercanos, aunque todavía no íntimos, los encargados de la atmósfera no fueron únicamente la vista, el olfato y el oído. En este proceso contribuyó enormemente el intelecto, es decir, los comentarios, la manera de pensar, los intereses de la persona amada lograron que esa atmósfera no sólo fuera intoxicante, sino a la vez familiar y acogedora. Por último, y ése fue el tiro de gracia por así decirlo, entró en acción el sentido del tacto, que redondeó por completo lo que todos los demás sentidos habían creado, y quedé enamorado perdidamente.

Y llegado a este punto cabe recordar que el principal responsable de nuestras acciones (si no es que es el único), el cerebro, no tiene otra manera de interactuar con el mundo exterior, y por ende con otros seres humanos, que a través de los sentidos. Así es que, eso de que de la vista nace el amor, creo que tiene mucha validez en este contexto, aunque tal vez yo modificaría el dicho a: ‘de los impulsos eléctricos provenientes de nuestros sensores, nace el amor’”.
Milner Flores, 30 años, Monterrey.

“Me parece más sencillo empezar diciendo ¿de qué me enamoro o qué me enamora de una mujer? Lo primero por lo que me siento seducido es por la belleza física -me fascinan las mujeres hermosas- y ya entonces busco entablar una conversación donde el siguiente ingrediente que me producirá un inmenso placer será el tener de qué conversar, que sea una mujer inteligente y a esto me refiero que sepa que está en este mundo. Lo peor es conocer a una mujer hermosa y que no sepa ni cómo se llama como si viviera en otro planeta o que se sabe los personajes de la TV e ignora quién es el Sub-Marcos, entonces ahí sé que no es mi camino y ya otra persona la encontrará y podrán iniciar una buena relación”.
XXXX, 32 años, DF.


Conclusiones
(Desde incipientes conocimientos en investigación cualitativa)

a) Los hombres desean hablar del amor, de sus enamoramientos, de su ternura y sus relaciones.
Se enviaron masivamente e-mails y recibimos respuestas inmediatas. Algunos nos contaban sus historias amorosas, sus sentimientos, etc.

b) Los hombres se enamoran y sufren en el desamor.
La pregunta era sobre el enamoramiento y muchos me contaron sus desamores.

c) Cuantitativamente los hombres se enamoran.
Sólo hubo un e mail diciendo que los hombres no se enamoran ¿qué extraño? Quizá sólo sea cuestión de tiempo para él...

d) Los hombres y las mujeres se enamoran de la misma forma.
No tiene que ver con el sexo sino con las vivencias personales. Cada quien se enamora como puede o quiere independientemente de su sexo.

e) Los hombres son concretos en sus expresiones y definiciones.
Supongo tiene que ver con su capacidad focalizadora de las cosas.

 
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