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Sexualidad Masculina
 

Disfunción eréctil y eyaculación precoz
Hablemos de ello...

Por Santa Ortega Gutiérrez
Psicóloga clínica. Especialidad en Sexología, Maestría en Sensibilización y Manejo de Grupos.

La disfunción eréctil y el discontrol eyaculatorio son dos disfunciones sexuales masculinas muy frecuentes, alrededor de ellas se tejen mitos, temores y afortunadamente también soluciones a partir del trabajo serio y comprometido de especialistas e investigadores/as en sexología.

Las disfunciones sexuales son definidas como “alteraciones persistentes de una o varias fases de la respuesta sexual que provocan problemas y molestias al individuo o pareja”.(1)

Es importante remarcar la palabra persistente porque la gran mayoría de varones en algún momento de su vida han experimentado alguna dificultad para tener una relación sexual y esto es transitorio, pero el hecho de que sea recurrente es uno de los indicadores para considerarlo ya como una disfunción sexual.

La Respuesta Sexual en los varones se refiere, en términos generales y didácticos, al proceso o ciclo en el que: se presenta un estímulo que puede provocar el inicio de una relación sexual (Fase de Estímulo Sexual Efectivo), se continúa con la erección del pene (Fase de Excitación), se sigue con la identificación del deseo de penetrar y la penetración (Fase de Meseta), se llega a la eyaculación y a la sensación de máximo placer (Fase de Orgasmo), prosigue el reestablecimiento de los cambios corporales hasta un estado de relajación (Fase de Resolución) y finalmente un periodo de tiempo que durará hasta que se dé nuevamente otra relación sexual (Fase Refractaria).

Regresando a la definición, ésta considera al individuo y a su pareja, ya que muchas veces la persona que presenta una disfunción no lo considera como tal, pero a su pareja sí le molesta y esto puede ser motivo de consulta.

La disfunción eréctil (que en algún tiempo se conoció como impotencia) pertenece a la fase de excitación y se presenta con erecciones poco firmes o ausentes que no le permiten tener relaciones sexuales.

El discontrol eyaculatorio (también nombrado eyaculación precoz) se refiere a que el varón no ha desarrollado la habilidad de controlar el momento en que se dé su eyaculación.

Aquí cabe aclarar que la eyaculación y el orgasmo en varones son dos situaciones diferentes y que en algunas ocasiones se pueden presentar juntos, mas no es regla. La eyaculación se relaciona con la expulsión del semen, mientras que el orgasmo es más bien una percepción muy individual de máximo placer y satisfacción, digamos que la primera es fisiológica y la segunda psicológica.

Las disfunciones sexuales se pueden clasificar en primarias y secundarias.

Las primarias son cuando se han presentado desde siempre y las secundarias cuando el funcionamiento ha sido el esperado y después aparece una disfunción.

También las disfunciones sexuales pueden ser selectivas -o sea con una(s) persona(s) sí y con otra(s) no- y situacionales -cuando sólo se presentan en situaciones especiales.

¿Dónde podemos buscar el origen de tales disfunciones? Es necesario explorar en conjunto con el/la especialista varias áreas ya que la etiología o causa puede ser: biológica, psicológica, socioeducativa y de pareja, o bien una mezcla de algunas de ellas:

Biológica: Dentro de esta área tenemos factores como la edad, alguna infección o enfermedad genética o degenerativa, algún proceso quirúrgico o el uso de ciertos medicamentos o sustancias.

Psicológica: Personalidad y carácter, miedos (a la entrega, a no cubrir las propias expectativas), experiencias traumáticas, padecimientos psiquiátricos.

Socio-educativa: Educación sexual teñida de mitos y prejuicios, procesos de aprendizaje, preocupaciones económicas, factores familiares.

Pareja: Problemas en la dinámica de la relación de pareja, inadecuada comunicación, poca creatividad erótica.


Es necesario que las disfunciones sexuales sean exploradas, diagnosticadas y tratadas con un/a especialista en sexología. Desafortunadamente por tradición es manejada por profesionales del área de la salud que no tienen una formación sexológica formal, por lo cual les faltan elementos para realizar una buena terapia.

Pero antes de esto es esencial reconocer que se está viviendo una situación en la que se requiere ayuda, un trabajo en equipo. Atreverse a hablar de ello no es sencillo ya que implica hablar de la propia sexualidad, del “desempeño sexual”, que se encuentra estrechamente relacionado con la identidad masculina. Es decir, se ha construido y reforzado un mandato: “si soy hombre tengo que funcionar siempre, porque sino dejo de serlo”.

Sin embargo, hasta ahora, externarlo y buscar soluciones es la mejor forma en que muchos varones han logrado no sólo enriquecer su vida sexual sino el propio conocimiento de sí mismos; y comprender que el ser varón es un concepto mucho más amplio.

(1) Álvarez-Gayou, J.L. (1986) Sexoterapia Integral. Manual Moderno. México, p. 64.

 

 
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