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Educación 
 

Televisión y educación sexual, ¿relación imposible?

Por Gabriel Boichat
Periodista

Pocas veces la relación entre televisión y educación sexual se ha visto como algo positivo. Al contrario, las críticas contra el medio televisivo son constantes acusándolo de ser un mal ejemplo para l@s más pequeñ@s. Sin embargo, los/las niñas son precisamente los que pasan más tiempo sentados ante el televisor, viendo los programas que ahí se emiten y adquiriendo una gran cultura televisiva. ¿Cómo conjugar entonces televisión y educación sexual?

Hoy día, la mayoría de las críticas se centran sobre la llamada “telebasura”, es decir, programas “reality show” con Big Brother como máximo exponente o programas cuyo principal ingrediente son siempre los conflictos entre parejas que se resuelven a través de la violencia y no del diálogo. Junto a estos programas, la espectacularidad de los informativos que, excepto en contadas ocasiones, construyen su discurso a partir de lo violento y lo morboso.

Asumida esta situación, en el caso de los/las niños se suma que los espacios infantiles son cada vez más escasos en la parrilla televisiva y son sustituidos por programas no hechos para ell@s. Así sus horas ante el televisor son una sucesión de violencia como resolución de conflictos en las relaciones de pareja, situaciones en las que los valores machistas son la lógica predominante y materiales sexualmente explícitos, con tabúes y estereotipos respecto a los actos sexuales o los roles de pareja al orden del día. En definitiva, el mensaje que se recibe entorno a la sexualidad está en las antípodas de lo que se entiende por salud sexual.

En España, por ejemplo, se generó una polémica en otoño 2004 al constatar que las horas en las que l@s niñ@s suelen ver la televisión (por la tarde, después de salir de la escuela), la mayoría de cadenas de televisión emitían programas de chismes sobre famosos mientras que los programas infantiles se hacían cada vez más raros.

Ante esta situación, el mismo presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, pidió en repetidas ocasiones a los operadores que vigiles los programas que emiten en horario infantil. “Si las televisiones no regulan sus contenidos, el Gobierno actuará”, llegó a decir. Sin embargo, los cambios fueron más bien cosméticos y en ningún caso se cambió de modelo de televisión.

Por lo tanto es cierto, buena parte de los contenidos que se emiten por televisión no son lo más recomendable para una educación sexual sana. Pero si bien la televisión como medio de comunicación tiene su responsabilidad en el tipo de contenidos que emite, no se le puede culpar de la mala educación sexual que reciben l@s niñ@s. La razón es sencilla: los responsables de su educación sexual son los padres, su entorno familiar y, finalmente, la escuela, dado que hasta los ocho años son los que más influyen. En ningún caso se puede delegar la responsabilidad de la educación en la televisión.

Ante esta situación y sabiendo el tipo de programas que se emiten, la mejor solución es ver televisión con l@s pequeñ@s. Esto permite tener control sobre lo que ven y, sobre todo, permite dar perspectiva a lo que vieron/oyeron y acompañarlo con más información. No es lo mismo que vean una pareja “solucionando” sus diferencias a gritos –cuando no a golpes- y nada más, a que esta situación dé pie a que l@s padres expliquen que a veces se puede tener diferencias, pero que hay otras formas para solucionarlas.

De hecho, esta posibilidad de comentar lo que se emitió por televisión puede incluso tener efectos positivos en la educación sexual de l@s pequeños. Así, según un estudio de la organización californiana Rand Corp. publicado en noviembre de 2003, la televisión puede ser efectiva para la educación sexual, siempre que estuvieran presentes l@s padres. “Cuando los padres y los niños miran juntos la televisión, un programa puede representar una oportunidad para hablar de temas que l@s chic@s pueden no plantear por sí mismos”, se resaltaba en el estudio.

Así, lo más importante es que la familia y el entorno cercano del/la pequeño/a orienten la interpretación de los contenidos sexuales que aparecen por televisión, en vez de dejarlos sol@s. De esta forma, el televisor se convierte en un medio más dentro de la educación sexual entendida como un todo y se podrá reducir la influencia negativa de algunos contenidos y aprovechar aquellos programas que puedan aportar alguna información o reflexión que transmitan salud sexual.

 
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