| Si la adolescencia es un período
ampliamente incomprendido y difícil de enfrentar para much@s
adult@s, la adolescencia de una persona que ha descubierto su preferencia
homosexual puede volverse un misterio imposible de descifrar.
A diferencia de lo que algun@s creen, la comunidad de personas
homosexuales, bisexuales y transgénero no ha crecido más
de lo que ha crecido nuestra población mundial. En proporción,
la preferencia u orientación sexual homosexual y bisexual,
tanto femenina como masculina, se ha mantenido entre un10 y un 15%
. Por el contrario, el número de personas que, habiendo identificado
una atracción hacia otros u otras de su mismo género,
lo ha expresado abiertamente (o ha “salido del closet”)
sí ha crecido y disminuido en promedio la edad de quien lo
hace. La razón de lo anterior está vinculada a la
apertura que distintos medios (especialmente los de comunicación)
han tenido al tema de la homosexualidad en particular; mientras
tanto, alrededor del mundo se habla del tema, se le estudia, se
le dan espacios y se le reivindica.
Hace unos 15 años, todavía, un adolescente en descubrimiento
de su homosexualidad, se hubiera sentido el único ser sobre
la tierra con sentimientos similares y probablemente hubiera pasado
algún tiempo antes de que éste pudiera conocer a otro
chico o chica gay. Hoy en día, basta con prender la televisión
o conectarse al internet para darse cuenta de que hay un mundo de
posibilidades: cafeterías, librerías, lugares de encuentro,
etc. De entre éstas, destaca una de las pioneras, el primer
grupo de encuentro creado para mujeres jóvenes que aman a
otras mujeres: Nueva Generación de Jóvenes Lesbianas.
En un principio pareció elitista, incluso a algunos miembros
de la misma comunidad, quienes no creían necesario crear
espacios de convivencia y reflexión para un grupo de personas
de cierta edad. Sin embargo, desde su apertura en 1996, el grupo
ha seguido despertando el interés de mujeres jóvenes
que se reúnen cada 15 días en el Centro Cultural de
la Diversidad Sexual. Su objetivo ha sido siempre el mismo: compartir
vivencias e información sobre un mundo que sólo ellas
viven y entienden bien. Sus circunstancias de vida las hacen especiales,
pero también las vuelven vulnerables. La mayor parte de ellas,
por ejemplo, depende económicamente de sus padres mientras
terminan sus estudios; esto dificulta el que ellas puedan acercarse
a su padre o madre u otr@s adult@s y hablar de sus sentimientos,
pues pende sobre ellas la amenaza de ser expulsadas de su casa o
escuela o de ser agredidas física o verbalmente. Casos de
estos conocidos por ellas hay muchos, muchos sin solución
pacífica ni justa, pues en México, como en otros tantos
países latinoamericanos, las leyes han olvidado contemplar
este tipo de abusos, sobretodo para los padres con poder legal sobre
sus hij@s.
Mientras tanto, las jóvenes no se han rendido. A pesar de
que para much@s resulta imposible que alguien con tan pocos años
conozca tan bien su sexualidad, las jóvenes que salen del
closet como lesbianas o bisexuales, saben de lo que hablan. El acceso
que tienen a la información sobre el tema les ha dado herramientas
para derrumbar los mitos que las persiguen y para demostrar que
son tan capaces de vivir vidas exitosas y felices como cualquiera.
Su mayor preocupación, sin embargo, es saberse aceptadas
por quienes forman parte importante de su vida, principalmente su
familia. Para much@s de ell@s, la salida del closet de una hija
cambia por completo sus expectativas; la mayor parte ni siquiera
se había planteado la posibilidad de tener una hija homosexual.
En el mejor de los casos, padres, madres e hijas trabajan en conjunto
para aliviar el proceso y reforzar sus vínculos afectivos,
pero no es lo más común. Algunos padres reaccionan
con hostilidad y agresión, buscando “disuadir”
a sus hijas de llevar una vida tan ajena a ellos y amenazan con
retirarles su apoyo. Esto causa mayor sufrimiento a ambas partes,
y si la hostilidad continúa (muchas chicas oyen de sus padres
frases como “ya no te quiero” o “estás
muerta para mi”) la vida e integridad de las jóvenes
puede verse comprometida. Muchos estudios en varios países,
han ya apuntado al riesgo que los jóvenes homosexuales viven
cuando las puertas de su mundo se cierran: la probabilidad de que
intenten suicidarse y de que tengan éxito es mayor que la
de jóvenes heterosexuales; también es mayor el riesgo
de involucrarse en conductas autodestructivas como la ingesta de
alcohol y el consumo de drogas.
Los grupos de autoayuda buscan revertir esta hostilidad que las
jóvenes encuentran sin esforzarse y crear espacios de apoyo
donde puedan ser y sentirse ellas mismas, en compañía
de iguales, para hacerse fuertes. En confianza, las jóvenes
expresan expectativas y sueños: algunas quieren ser madres,
algunas empiezan a trabajar en compañías importantes,
algunas esperan tener una pareja a la que la ley otorgue los mismos
derechos que a las heterosexuales, etc. Conviven en la igualdad
de sentimientos y en la diversidad de opiniones y formas de ser;
el pelo largo o corto, lo masculino y lo femenino, la falda o el
pantalón, la ropa ajustada u holgada, todo es secundario
y nada compromete su condición de mujeres que aman a otras.
Tampoco su condición de jóvenes: las fiestas, los
primeros amores, el cine, la música, las amistades... todo
les puede interesar y ser significativo. Su mundo tan cuestionado,
tan estudiado, tan comentado, tan debatido, no es para ellas un
objeto de museo sino la vida cotidiana de una mujer joven, ¿qué
le gustan las mujeres? Bueno, para algunas eso es sólo un
rasgo de personalidad que las enorgullece y fortalece.
Nueva Generación de Jóvenes Lesbianas
Se reúnen cada 15 días en el Centro Cultural de la
Diversidad Sexual. Colima 267, 13:30 hrs, en la Ciudad de México.
Si deseas más información sobre otros grupos de otras
ciudades mándanos un e mail especificando el lugar en donde
estás.
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